“Las cinco mentes del futuro” Howard Gardner

   

   

 

Gardner describe distintos tipos de mentes que el individuo ha de cultivar en el futuro. Para dárnoslas a conocer, el autor realiza una evolución desde el pasado hasta la actualidad sobre la educación adquirida por los hombres. Las cinco mentes que se describen parten de la premisa de que la educación y formación podrán crear personas con estas mentalidades.

Existen dos razones legítimas para adoptar nuevos métodos educativos. En primer lugar, hay que partir de que las prácticas actuales no funcionan debidamente y, en segundo lugar, el cambio de las condiciones del mundo ha sido sustancial y probablemente este cambio también conlleva nuevas aspiraciones educativas. Los jóvenes deben aprender a pensar de una manera científica si quieren entender el mundo moderno y participar en él. Sin embargo, la educación continúa siendo una preparación para el mundo del pasado y no una preparación para los posibles mundos del futuro. 

Actualmente, nos hemos embarcado un mundo globalizado que presenta cuatro tendencias que no tienen precedentes: movimiento del capital y de otros instrumentos del mercado; el flujo de seres humanos que atraviesan las fronteras; el flujo de toda clase de datos a través del ciberespacio y, por último, el flujo instantáneo y casi inobservable de la cultura popular.  

Las diferentes mentalidades que a través de la educación adoptarán las personas son:

  • La mente disciplinada: la mente del futuro debe ser disciplinada en dos sentidos: en primer lugar, debe dominar las principales formas distintivas de pensar que ha creado el ser humano, la ciencia, las matemáticas y la tecnología, pero también la historia, filosofía y las artes. En segundo lugar, ha de dominar diversos medios para ampliar su formación.
  • La mente sintética: ante situaciones de información excesiva, deberemos ser capaces de resumirla con precisión, de una forma productiva y hacer que nos sea útil.
  • La mente creativa: en el futuro, prácticamente todo lo que esté regido por reglas se hará con mayor rapidez y precisión mediante el uso de ordenadores. Por ello, se tendrá en cuenta a las personas capaces de descubrir nuevos fenómenos.
  • La mente respetuosa: siempre ha sido deseable educar a las personas para que por lo menos sean tolerantes con quienes tienen un aspecto o comportamiento diferente. Si no podemos aprender a convivir con los demás, el planeta pronto quedará despoblado.
  • La mente ética: la ética se ocupa de la forma de la sociedad. Debemos educar e inspirar a los jóvenes para que deseen vivir en un mundo marcado por la integridad, guiado por el desinterés y para que estén dispuestos a asumir la responsabilidad de lograr este objetivo.

 

Cada una de estas mentes es difícil de lograr y nadie sabe con exactitud cómo desarrollar una educación que produzca personas disciplinadas, sintetizadoras, creativas, respetuosas y éticas pero la supervivencia de nuestro plantea puede depender del cultivo de estas cinco mentes. La educación para el futuro deberá ayudar a más personas a comprender las mejores cualidades de los mejores seres humanos.  

LA MENTE DISCIPLINADA 

Durante los últimos años, investigadores cognitivos se han dedicado al estudio de la comprensión de los estudiantes. El proceso consiste en solicitar a un estudiante que explique un fenómeno con el que no esté familiarizado pero que se pueda explicar mediante conceptos  que haya estudiado previamente. Por lo general, lo que ocurre es que la mayoría de ellos no  pueden explicar el fenómeno que se les pide, muchos dan precisamente la misma respuesta que quienes nunca han realizado los estudios pertinentes. Con ello, observamos que estos estudiantes probablemente tengan muchos conocimientos de diferentes materias, pero no han aprendido a pesar de haber desarrollado una manera disciplinada.  

 Existe un importante factor coadyuvante que tiene una explicación muy sencilla: el ser humano no ha evolucionado durante milenios para desarrollar explicaciones precisas del mundo físico, biológico y social. Sin embargo, si aceptamos la teoría de la evolución, es evidente que nuestra existencia ha dependido, única y exclusivamente, de la capacidad de nuestros antepasados para sobrevivir hasta poder reproducirse. 

Durante gran parte de la historia, en lugar de comprender, al buen estudiante sólo se le pedía que repitiera o que memorizara al pie de la letra, la palabra de los sabios del pasado.  

La educación empezó a experimentar un cambio lento pero inexorable a partir del Renacimiento en la que la mayoría de los enseñantes no tienen una formación religiosa. La razón principal es que la sociedad en general no apreciaba lo suficiente las diferencias entre materia y disciplina donde una disciplina es una manera característica de concebir el mundo. Con los años, los profesores han encontrado maneras de transmitir las disciplinas a las mentes en formación. En parte, la formación de estas mentes disciplinadas se realiza mediante la identificación de intereses y dones compartidos, la demostración de formas de pensar, la realización con éxito de ciertas tareas, dando una retroalimentación útil y oportuna sobre otros trabajos realizados en una disciplina y superando sucesivas dificultades en el camino hacia el dominio de una disciplina.Sin embargo, la mayoría de los jóvenes no se adentraran en una disciplina concreta. De esta manera, nos enfrentamos a la siguiente alternativa: les damos la información y dejamos que se las arreglen solos. Es esencial que los ciudadanos del futuro puedan pensar cómo se piensa en las principales disciplinas. Se puede realizar una breve lista en la que cabe incluir a la ciencia, las matemáticas, la historia y al menos una forma de arte. Si carecen de esta visión disciplinaria acabarán dependiendo de otras personas.  

 Para obtener una mente disciplinada, se realizarán cuatro pasos básicos:

1.     Identificar temas o conceptos verdaderamente importantes dentro de la disciplina. 

2.    Dedicar a estos temas el tiempo necesario, estudiarlos a fondo. 

3.    Abordar los temas de varias maneras, diversas maneras de aprender. Cada lección tendrá más probabilidades de entenderse si se aborda a través de distintas perspectivas. Esto supone la consecución de dos objetivos importantes: por un lado, el enseñante llega a más estudiantes, porque algunos aprenden mejor por medio de relatos y otros por medio de debates. Toda persona que comprende a fondo un tema o un método puede concebirlo de varias maneras y a la inversa. Y esta  facultad de concebir un tema de múltiples maneras también es esencial para la mente sintética y la mente creativa. 

 4.     Establecer unas demostraciones de la comprensión y dar abundantes oportunidades a los estudiantes para que revelen su comprensión en una variedad de condiciones. Mientras sólo examinemos a los estudiantes con problemas que ya conocen, no podremos determinar si realmente han comprendido. La única manera fiable de determinar si un estudiante ha llegado a una verdadera comprensión es plantearle una nueva pregunta algo sobre lo que no haya recibido formación. Ésta es la razón por la que la mayoría de las medidas normalizadas del aprendizaje sean tan poco útiles debido a que no revelan si un estudiante realmente puede hacer uso del material que ha recibido en clase. 

La ausencia de pensamiento disciplinario es importante. Sin estas formas complejas y sutiles de pensar, la persona carece, básicamente, de instrucción: en el fondo, su manera  de concebir el mundo no se diferencia de la de quienes no han recibido ninguna educación.Otra razón para fomentar la comprensión disciplinaria es la siguiente: al igual que las experiencias más destacadas de la vida, su logro genera el deseo de querer más, cuando se ha entendido bien una obra concreta, se aviva el deseo de lograr una comprensión más amplia y más profunda. 

En el futuro necesitaremos una forma de disciplina menos ritualista y mucho más interiorizada. Los actuales estudiantes siguen aprendiendo y desarrollando su comprensión disciplinaria por otras dos  razones: porque comprenden que deberán estudiar toda la vida y porque disfrutan con el proceso de aprender sobre el mundo. Los estudiantes del futuro tendrán que aprender a sintetizar estos conocimientos y a extenderlos de formas nuevas y desconocidas.  

LA MENTE SINTÉTICA  

Según el premio Nobel de física Murray Gell-Mann, la mente más preciada en el siglo XXI será la mente capaz de sintetizar, pero las fuerzas que se oponen a la síntesis tienen un inmenso poder. Pocas personas, y aún menos instituciones, tienen el don de inculcar la capacidad de síntesis. La mente que aspira a sintetizar debe hacer frente a fuerzas que le impiden alcanzar su objetivo. 

A pesar de todo, el ser humano intenta sintetizar y en muchas ocasiones lo hace con éxito. 

Podemos diferenciar los siguientes tipos de síntesis: narraciones, taxonomías, metáforas evocadoras, teorías, metanarraciones. Estas síntesis están ordenadas por su nivel de complejidad.

  • Narraciones: el sintetizador reúne distintos materiales en una narración coherente.
  • Taxonomías: los materiales se ordenan en función de unas características destacadas.
  • Conceptos complejos: un concepto nuevo puede relacionar o combinar una gama de fenómenos.
  • Metáforas evocadoras: el empleo de metáforas permite aclarar conceptos.
  • Teorías: se pueden combinar conceptos en una teoría.
  • Metanarraciones: es posible proponer un marco general para el conocimiento, así como una teoría de teorías. 

Sobre la mente de un niño, se puede caracterizar por dos cualidades destacadas pero contradictorias. Por un lado, los niños de preescolar descubren conexiones fácilmente y siempre están haciendo comparaciones. No es sorprendente que los niños intenten sintetizar o integrar. El ser humano depende mucho del contexto o del lugar, adquirimos conductas, conceptos o técnicas en una situación y podemos llegar a dominarlas muy bien, pero a medida que nos hacemos mayores también solemos hacernos más conservadores. La mente no está organizada como un ordenador multiuso, es mas preciso concebirla como un conjunto de módulos relativamente independientes entre si.La verdad es que nuestros conocimientos sistemáticos sobre la manera de inculcar una mente sintetizadora, una síntesis de la sintetización son minúsculos, pero por desgracia en circunstancias normales la mente sintética recibe poca atención formal durante la etapa escolar. En general, el principal alimento sintetizador que reciben  las mentes de 9 años de edad, o de 14, procede de algún que otro adulto con capacidad para la síntesis o de presentaciones de carácter integrador hechas en la escuela o vistas en algún medio de comunicación. Los estudiantes que poseen varias representaciones de la misma idea o del mismo concepto tienen muchas más probabilidades de llegar a una buena síntesis que los que poseen una sola representación, con frecuencia atenuada, de esa idea o ese concepto.  

En épocas anteriores había poca inculcación formal de aptitudes para la síntesis, en el régimen universitario de las humanidades se animaba a los estudiantes a hallar conexiones entre los conocimientos que habían adquirido. Para contrarrestar esta tendencia se proponen dos fórmulas básicas: la primera de ellas supone formar a las personas para que puedan participar con eficacia en grupos interdisciplinarios y la segunda de ellas, supone la creación de programas educativos dirigidos específicamente al perfeccionamiento de la capacidad de síntesis, pero muchas otras personas podrían disfrutar aprendiendo a sintetizar y las que tengan un aparente potencial para ello podrán tener la oportunidad de desarrollarlo. 

  

 LA MENTE CREATIVA  

 Anteriormente, en la mayoría de las sociedades humanas, la creatividad del trabajador no era premiada ni mucho menos. Todo lo contrario, las prácticas organizacionales alienaban al trabajador sin ningún tipo de margen para desarrollar su creatividad. Sin embargo, en esta época de creciente globalización, la creatividad se busca, se cultiva y se elogia. De hecho, las grandes empresas que no abrazan la innovación serán inevitablemente superadas por las que sí lo hacen. 

Las primeras nociones de la creatividad destacaban el papel de la divinidad o el azar, es decir, se creía que la creatividad era una característica de ciertos individuos, que se podía manifestar y que una persona considerada creativa podía manifestar su creatividad en varios ámbitos de actuación. Una idea muy importante debida a Mihaly Csikszentmihalyi es que la creatividad nunca es el logro de una sola persona, sino la aparición esporádica de una interacción entre tres elementos independientes: 

    –   El primer elemento es una persona que haya dominado algún ámbito de actuación y que ofrezca continuas variaciones en ese ámbito.   

–   El segundo elemento es el ámbito cultural donde trabajada.  

–   El tercer elemento es el campo social, es decir, el conjunto de personas e instituciones que ofrecen las experiencias educativas y las oportunidades de actuación pertinentes y que en última instancia juzgan el mérito de la persona y de su supuesta creación. La creatividad se da si el producto de una persona o de un grupo en un ámbito es reconocido por el campo como algo innovador y si ejerce una influencia real y tangible en el posterior trabajo realizado en ese ámbito. 

El creador se caracteriza destaca por su temperamento, su personalidad y su actitud, es una persona eternamente insatisfecha con el trabajo, las normas y las respuestas del momento, emprende  nuevas direcciones y disfruta siendo diferente de los demás. Todos fallamos de vez en cuando, pero los creadores son quienes fallan más y, en no pocas ocasiones, de una manera espectacular. En cierto sentido la mente del niño de 5 años representa la cima del poder creativo. En consecuencia, el educador se enfrenta al desafío de mantener viva la mente y la sensibilidad de los niños pequeños. A medida que aumente la esperanza de vida, los creadores buscarán nuevas formas de conservar la mentalidad y la postura irreverente de la juventud. Realizando un paralelismo existente entre la mente sintetizadora y la mente creativa, podemos empezar con que las dos exigen una base técnica y de disciplina; en segundo lugar, las dos se benefician del estudio de múltiples ejemplos. En el fondo, no existe un límite claro entre la síntesis y la creación. Algunas de las mejores creaciones surgen de un intento de síntesis y una síntesis puede ser un gran logro creativo. En cambio, la meta de la creación es extender el conocimiento y la comprensión en direcciones nuevas e imprevistas. La síntesis busca orden, equilibrio, cierre, la creación se alimenta de la incertidumbre y la sorpresa, del desequilibrio constante y el desafío sin fin.Hasta ahora, el cultivo de la creatividad se ha centrado en el ser humano. Cuando conozcamos mejor la biología humana, descubriremos los factores que aumentan o reducen las probabilidades de llevar una vida creativa y emprender actividades creadoras.  

Hoy en día es necesario que los hombres estén dotados de creatividad, sobre todo en las relaciones personales con los demás y en la forma de realizar el trabajo. 

LA MENTE RESPETUOSA 

 El ser humano tiende a crear grupos, a identificarse con los miembros de su grupo y a adoptar una actitud cautelosa o claramente hostil hacia otros grupos sea cual sea su definición. Entre los grupos no existe la confianza necesaria para cumplir compromisos de esta clase y en el fondo, quizá sea prudente que recelen unos de otros. En lugar de pasar por alto las diferencias, de dejarnos inflamar por ellas o de intentar aniquilarlas mediante el odio o el amor, invito a todos los seres humanos a que acepten las diferencias, a que aprendan a vivir con ellas, a que valoren y respeten a quienes forman parte de grupos distintos del suyo.  

Durante el primer año de vida ya se puede distinguir una base para el respeto a los demás. Los niños de una guardería ven u oyen el dolor de otro niño y manifiestan su conciencia de ello gimiendo o llorando ellos también. Si los adultos de distinta raza se mezclan de una manera cómoda y natural, la fuerza de esta distinción se reduce.

Hacia los 5 años a más tardar, ya se han trazado las líneas maestras de la amistad y la hostilidad, de la inclusión y la exclusión de grupos, del amor y del odio, del respeto y de la tolerancia. Lo ideal sería que la responsabilidad de fomentar el respeto a las diferencias y de demostrar públicamente ese respeto se distribuyera por toda la sociedad. Los padres y vecinos, los dirigentes políticos y religiosos, los medios de comunicación populares y todo tipo de organizaciones sociales deberían demostrar y recompensar este respeto. Incluso deberían premiar a quien muestre respeto y aislar o penalizar de alguna forma a quien no lo haga. Pero no podemos contar con que este ideal se acabe imponiendo. El cometido de los educadores está cada vez más claro. Si queremos formar adultos respetuosos con las diferencias tendremos que ofrecer lecciones y modelos educativos que fomenten esta actitud. Los estudiantes toman buena nota del trato mutuo que se dispensan los enseñantes. Durante los primeros años de formación, estas cuestiones se abordan mejor mediante experiencias en las que los miembros de distintos grupos colaboran en la realización de proyectos comunes, eso permite que se conozcan mejor, que aborden sus diferencias de una manera amistosa y que aprendan que si una perspectiva es diferente ello no supone que deficiente. Es necesario que los estudiantes conozcan las relaciones entre distintos grupos en el pasado y las formas de poder mejorar estas relaciones en el futuro. 

Hay muchas clases de respeto. No existe ninguna fórmula para conseguir que alguien sea respetuoso con los demás. El respeto hacia los demás debería impregnar toda nuestra vida. 

 LA MENTE ÉTICA 

Suponiendo que la educación es la preparación para la vida, también supone la preparación para una vida de trabajo. Los educadores deben preparar a los jóvenes para una vida marcada por el buen trabajo. 

El logro de una mente ética es más fácil cuando uno se ha criado en un entorno donde el buen trabajo es la norma. Por ello, podemos afirmar que la orientación ética empieza en el hogar. Los niños conocen que uno o ambos de sus padres trabajan. Oyen a sus padres hablar de su trabajo y ven si se lo toman en serio. En resumen, es posible que la religión sea un factor que contribuya al buen trabajo, pero no es esencial. Lo que importa es tener una base ética sólida y duradera con independencia de su origen. 

 En la sociedad contemporánea los compañeros adquieren una gran importancia, así como sus conductas y sus creencias ejercen una gran influencia sobre todo si se considera que tienen más conocimientos, más prestigio y más poder. La calidad de los compañeros es importante durante toda la vida, pero lo es mucho más durante la adolescencia. 

En cierto sentido, las amenazas a la orientación ética del trabajo son lo contrario de los factores que motivan el buen trabajo y por eso son fáciles de identificar. Si en el hogar no hay adultos que encarnen una conducta ética, si los compañeros de la infancia son egoístas y sólo se guían  por su interés así como si se tiene un mal mentor o ni si quiera se tiene, si los primeros compañeros de trabajo sólo buscan su propio beneficio; las oportunidades de llegar a trabajar bien serán mínimas. 

Por todo el desarrollo realizado sobre la mente ética, hemos de concluir con que no existe una fórmula mágica y única que garantice el desarrollo de esta mente. 


  

        Conocidas las cinco mentes desarrolladas por Gardner, como conclusión cabe indicar que una persona disciplinada debe encarnar una forma característica de pensar, es decir, no puede limitarse a poseer muchos conocimientos sobre un campo. En este sentido, un buen sintetizador debe combinar ideas de una forma convincente y reproducible, no de un modo simplemente conveniente o efectista. Por otro lado, una mente creativa debe ser original y oportuna, la simple novedad o la excentricidad no bastan. Una mente respetuosa debe ir más allá de la mera tolerancia y mostrar interés y afecto por quienes tienen un aspecto diferente. Y por último, una mente ética se debe comportar de una forma que beneficie a la sociedad aunque no sirva directamente a sus propios intereses.Hemos de desarrollar el respeto, una serie de aptitudes básicas, disciplina, síntesis y hemos de prosperar en la ética. 

  • Respeto: desde el primer momento es necesario crear una atmosfera de respeto hacia los demás.
  • Aptitudes básicas: el primer objetivo cognitivo de la escuela es el dominio de la lectura, la escritura y la aritmética.
  • Disciplina: una vez adquiridas las aptitudes básicas, al final de la primera enseñanza, es el momento de adquirir las principales formas académicas de pensar.
  • Síntesis: una vez equipado con las formas de pensar de las principales disciplinas, el estudiante estará preparado para realizar síntesis de una manera razonable.
  • Ética: en el momento que la persona se prepara para abandonar la educación formal e incorporarse al mundo laboral, su responsabilidad ante su profesión y ante la sociedad en general se hace cada vez más importante.

De cualquier manera, la educación en unos potenciales únicamente humanos actuará directamente sobre la supervivencia y la prosperidad de nuestra especie.

 

Published in: on junio 1, 2010 at 10:23 am  Dejar un comentario